Con los lápices en alto y la vista clavada en los cuadernillos, los alumnos de 6º año de la escuela Normal rellenan con grafito los pequeños cuadrados habilitados para las respuestas. En cada mesa del aula, puede verse una copia de Aprender 2019 junto al mismo modelo de lápiz negro y goma de borrar. Una especie de secuencia que -a la vez- se replica en otras 440 escuelas de Argentina.

Desde hace ya tres años, este tipo de evaluación forma parte de los parámetros que utiliza el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación para medir los índices de aprendizaje de los alumnos. En la práctica, estos conocimientos son reflejados en preguntas que abarcan las áreas Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Matemática y Lengua,

“En lugar de tener clases normales, los chicos vinieron a las 8 y arrancaron con las pruebas. Lo que más me sorprende es el gran compromiso que demuestran”, comenta la profesora Cecilia Aybar.

“A la hora de contestar las preguntas, el saber que -a partir de mis resultados- las propuestas educativas pueden ser replanteadas influye mucho y hace que quiera dar lo mejor”, afirma la alumna Martina Morales, del curso cuarto A.

En este maratónico desafío de multiple choice, el primer cuadernillo que le corresponde al alumnado es el de Lengua. Según el modelo (son seis) hay cuentos fantásticos para leer, artículos periodísticos o textos informativos sobre los beneficios de la actividad física y efemérides como el Día Mundial sin Automóvil. “Al tratarse de una evaluación anónima y que no repercute en tu promedio te sentís más libre con las respuestas y sabés que si contestás mal, no cambian tus notas. Esas cosas te quitan mucha presión y está bueno que te permitan tomarte tu tiempo”, agrega Fabricio Maldonado, compañero de Martina.

Luego de una hora, el timbre del recreo da fin a la primera etapa de Aprender y los alumnos chismorrean -acompañados de medialunas y de café con leche- sobre sus experiencias. Un número… ¿puede definir nuestros conocimientos?

“Se debería tener en cuenta las diferentes modalidades de los colegios. Todos tenemos nuestro 'fuerte' y con estas pruebas engloban las temáticas (necesarias) de números y de literatura, pero no se le lleva el apunte a otras cuestiones. En nuestro curso hay gente que sabe un montón de tecnología, arte e idiomas y eso no está contemplado”, comenta la adolescente Martina Morales.

Su amiga, Emilia Arredondo, está de acuerdo. “Me gustaría encontrar textos más acordes para nuestra edad, que sean subjetivos y nos permitan dar otro tipo de fundamentos personales y hacer que nuestras opiniones ya formadas sean escuchadas”, agrega la alumna. Además, los estudiantes consideran que deberían agregarse tópicos que interpelen a la actualidad como la violencia de género.

Eso sí, podrán variar las opiniones y resolución de problemas del test, pero hay algo que se mantiene inalterable para el grupo. “¿Cuál es la materia que más les cuesta?”. “Matemática”, responde la clase en un vibrante grito al unísono.

Con conciencia y paciencia

Para toda evaluación hay que estar preparados y eso -para los profesores del colegio Santa Catalina- significó anticiparse a la prueba con simulacros y talleres previos.

“Invitamos a otras instituciones como la Escuela de Comercio 1 y el Instituto Técnico de Banda del Río Salí para presentar la evaluación y dar algunos lineamientos sobre la modalidad”, detalla Cecilia Saenz, rectora del secundario del establecimiento.

Al respecto, son los propios estudiantes quienes consideran este tipo de evaluación (junto a las otras cinco que se toman en Tucumán) como un paso fundamental para mejorar el sistema de educación. “Es importante conocer el nivel en que estamos para saber qué hay que ajustar, y perfeccionarnos”, resalta Sofía Manzur, alumna de la modalidad de Economía y Gestión de las Organizaciones. Para ella, a futuro también deberían contemplarse textos con un mayor dinamismo y que hablen sobre la ecología y la inclusión.

La prueba concluirá hoy en 12 escuelas. Los resultados se conocerán en marzo de 2020. “Antes la inteligencia se medía en base a nuestro coeficiente intelectual, pero hoy podemos hablar de múltiples inteligencias. Una alumna que tenga inteligencia musical o artística no es menor que alguien que tenga una capacidad lógica-matemática o lingüística”, argumenta Cecilia.

¿Qué actividades hay en los cuadernillos?
- EN MATEMÁTICA: hay preguntas sobre estadísticas y probabilidades, ejercicios de medición de ángulos y reconocimiento de figuras geométricas. También se deben resolver ecuaciones.
- EN LENGUA: marcar el tipo de narrador e identificar las partes de una noticia, identificar las características de un texto de investigación y marcar la estructura de las oraciones.
- Junto a los manuales existe un apartado donde los alumnos evalúan a la institución en términos de comodidad (con referencias al bullying entre compañeros o relación con los profesores) e infraestructura.
- En el “Cuadernillo del alumno” hay preguntas sobre la disponibilidad de servicios básicos en el hogar, la cantidad de personas que componen la familia, las tareas que se asignan (cocinar, limpiar) y los pasatiempos.

> Regresar al colegio
En Tucumán la deserción escolar bajó un 8%

En una entrevista para el programa “Buen día” de LG Play el ministro de educación, Juan Pablo Lichtmajer, habló sobre las estrategias que contempla el Estado para disminuir los índices locales de deserción escolar. Entre ellas, el funcionario aludió al programa “Volvé a la escuela”, que funciona desde abril en la provincia. “Hay que ir al encuentro de aquellos chicos y adultos que dejaron de ir a clases; en esta búsqueda conseguimos que 10.000 personas regresen a la escuela. Para retenerlos en el sistema y evitar que reincidan en el abandono también hay que diseñar dispositivos educativos pedagógicos que cumplan con los contenidos, pero tengan una dinámica distinta. El tipo de institución para una persona que tuvo una situación de deserción por razones económicas, de paternidad/maternidad adolescente o adicciones tiene que ser diferente y contemplar sus necesidades”, detalló.